viernes, 6 de febrero de 2026

CRISTIANO NO REGALES TU VOTO, PUES ES TU FUTURO


Por Ricardo Ochoa alburqueque / Bogotá

Existen muchos argumentos en contra respecto a la participación de ciudadanos cristianos en la política. Considero, desde mi posición conservadora y fundamentalista, que aquellos que están llamados a participar en política públicas son los lideres (no pastores, no evangelistas u otra autoridad eclesiástica* publica), ya que hay algo que se llama voluntad política, que en otros términos, es todo aquello que hace el que ejerce el poder, para transformar una intención colectiva en acción de gobierno, con la finalidad de mantener, e incrementar (su cuota de poder), lo cual relativiza en no pocos casos la justicia. Tal es el caso de la meritocracia que es actuar con justicia, y no con favoritismo político, que es lo más frecuente en las sociedades occidentales.

Existe una máxima de la experiencia que dice “Todo pueblo que ignora su historia, tiende a repetirla”, algunos con sed de poder o un supuesto servicio, han pretendido generar partidos religiosos, ignorando las terribles secuelas que generaron la llamada Reforma y la Contrarreforma. Asi tenemos la Reforma Protestante (siglos XVI-XVII), destacando las Guerras de Religión Francesas (hugonotes vs. católicos, 1562-1598) y la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), por citar a las de mayor duración y pérdidas humanas, y que son de tropiezo a los inconversos. Es decir, debemos evitar a toda costa promover, estos fenómenos sociales que desvían nuestro buen proceder como ciudadanos.

Se necesitan lideres que a la virtud (haber nacido de nuevo, ser honrado y de buena reputación) le añadan conocimiento y experiencia en las políticas públicas (planificar los escenarios futuros del estado nación, por medio de Leyes, Reglamentos etc.), y la gestión pública, ejecutando lo planeado en el cumplimiento de sus grandes objetivos nacionales haciendo previsible el devenir de la sociedad y de los agentes económicos, lo cual conllevará a dar confianza a estos y atraerán inversiones (cada país compite por ser atractivo a las inversiones, pues esta traerá capitales y genera dinamismo económico e incrementara el bienestar de la población).

Existe una mala formación del ciudadano peruano, creer y ver a la gestión pública como un negocio, lo cual solo demuestra el desconocimiento y el poco civismo del ciudadano. El Estado debe dar bienestar a la mayor cantidad de ciudadanos peruanos, en especial, a los más vulnerables y adicionalmente, la gestión debe ser económica, eficiente y eficaz en la ejecución presupuestal, de manera que ahorre en ella, pues las brechas sociales son muy cuantiosas y deben ser atendidas a la brevedad posible para tener viabilidad como estado nación.

“Si siempre hacemos lo mismo, no esperemos resultados diferentes”, se le atribuye esta frase a Albert Eisten. Lo mismo pasa al elegir a nuestros gobernantes, no votemos por las apariencias (carisma, expresión verbal, corporal, status social o recomendación de algún beneficiario o dádiva alguna  que nos ofrezca algún candidato) ya que en el voto estamos dando una cuota de poder de decisión en el poder legislativo (el cual formula leyes y reglamentos, que han de regular nuestro proceder como ciudadanos y el cuidado del ecosistema) o poder ejecutivo (que ejecuta las leyes que el Poder Legislativo emite).

Desde mi perspectiva de investigador científico (soy investigador financiero forense) me permito facilitarles algunos criterios y conceptos para ubicar al mejor candidato, para minimizar el riesgo de error.

¿Que cualidades debe tener un candidato?

Debe ser una persona que tenga méritos entre otras virtudes, que sea empático en el trato al medio ambiente y a los demás ciudadanos. Que vea a las personas no como objetos, sino como sujetos de derechos. Que tenga la autoridad (ser coherente y cumplir lo que dice), que sea pacifista, que busque siempre el dialogo que en todo momento sea agente de paz. buscando el bienestar del país y del mundo. Que no tenga delitos penales, que no sea deudor de tributos y que tenga vocación de servicio, sobre todo por los más indefensos y débiles. Es decir que previamente tenga el mérito de haber servido al país, to esto guiado por el precepto: “si fueras fiel sobre lo poco, sobre lo mucho se te pondrá”.

Un candidato que tenga sabiduría para consensuar decisiones y no imponer sus intereses o estados de ánimo, a la nación. buscando a los mejores en cada especialidad de manera que tenga una gestión pública exitosa.

Un candidato que tenga mucho que perder y poco ganar, antiguamente para ser candidato se pedía ser propietario de algunos bienes (entre otras razones porque se requería estabilidad y prudencia en su trayectoria de vida), de esta manera, los cambios eran paulatinos y no disruptivos, o en su momento revolucionarios, porque esto era altamente riesgoso, violento, generando polaridad y división en los agentes económicos.

Lo más valioso que tiene todo ciudadano es su buena reputación y el favor del Creador que viene con esta condición. Un candidato que quiera trascender en la historia, que respete el ecosistema, aun por encima de sus preferencias políticas o de grupos económicos, etc. También que genere con creatividad e innovación nuevas propuestas políticas, concepciones ideológicas, políticas públicas, y porque no decirlo, una institución política seria, que trascienda, devolviéndole al país cuadros con políticos serios, que busquen el bienestar de la sociedad peruana.

CONCLUSIÓN

Todo ciudadano debe contrastar medios de comunicación de diferentes tendencias y no solo segarse con los que le son afines a sus propios intereses o puntos de vista, Un cristiano debe consultar con Dios su decisión, buscando que Él le guíe y procurando mantener la paz interna. Si aún no se está seguro de actuar con justicia, debe consultar con alguien que admira, por su ejemplar estilo de vida, pues en la multitud de consejeros esta la sabiduría.

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Ricardo Ochoa Alburqueque, conocido como ROA en el ámbito académico, es un contador púbico colegiado y también es auditor, conferencista y perito contable. Peruano de nacimiento, radica en Bogotá, Colombia. Como académico tiene publicados diversos artículos en temas de su especialidad en medios de América Latina.

Celula:r 9 9686 2870.

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